viernes, 6 de marzo de 2009

En respuesta a "El hombre como medida de todas las cosas"

Esta entrada hace referencia a la que mi amigo y colega pusiera en su blog en referencia a la analogía de la vengala y la vida de un hombre.

Pensé que la entrada era un poco más filosófica como una relación con el Hombre de Vitruvio de Da Vinci, pero en realidad me di cuenta que es simplemente un desahogo de mi colega, un minuto de catarsis interna que quizás le hizo pensar en su propia vida y en el minuto o segundo que está viviendo.

Sin embargo no quiero perder la oportunidad de escribir sobre aquello que he estado pensando desde hace algún tiempo, y es que el hombre como medida de todas las cosas, creo que es una verdad muy profunda, y lo declararía mejor como "Yo como medida de todas las cosas".

Claro, todo gira en torno a mi mismo, sí, a ti lector, en primera persona. Todas las verdades, emociones, sensaciones, estimaciones, y cualquier evento que ocurra a mi alrrededor, es medido por mi previo a su catalogación como bueno o malo.

Esperamos que las respuestas de las demás personas sean coherentes con las respuestas que tendríamos nosotros, y caso contrario las cuestionamos o las explicamos. Y es fácil de entender ya que por definición somos seres egoistas que adecuamos cada situación para nuestro propio bienestar aun cuando alguien quiera decir lo contrario.

Lo veo el todas partes, si eres tonto, no lo eres porque lo eres, te declaro así porque YO en aquellas circunstancias no habría operado de aquella manera. Si eres amable, te declaro así porque YO me siento agradado con tus agasajos o yo los quisiera recibir si no fuera el receptor.

Claro, el universo que pensó Ptolomeo quizás no era tan desquiciado, quizás tenía puesto el cero del sistema de coordenadas en otro lugar, luego vino Copérnico y le movió el cero y ahora vengo yo y pongo el cero donde yo quiero, aquí mismo donde estoy sentado.

No hay nada más en mi existencia que lo que Yo veo, lo que Yo siento, lo que Yo pienso, que lo que Yo Soy (Ojo con esta frase que tiene poderes!!!).

Y como esto es así porque yo lo digo, yo soy el que ahora se va a terminar lo que estaba haciendo.

Abrazos.

martes, 9 de diciembre de 2008

Almuerzos de Trabajo

Me agobian, me quitan el apetito.

Cuántas veces me han pedido que revisemos algún tema de trabajo a la hora del almuerzo, a ti?, ya no me acuerdo, lo que sí me acuerdo es que las odio.

Creo que es una falta de respeto, un robo, una violación a quemaropa, un abuso de autoridad, una falta a los derechos humanos del trabajador. Claro, el tener una hora para comer todos los días, tranquilo, relajándose, seguro que es un derecho de todo ser humano, por lo tanto si me piden ese tiempo y yo no puedo decir que no porque es mal visto, entonces es una violación.

Claro, este mal no es propio de los dos o tres niveles superiores de la pirámide organizacional (estoy pensando en cinco niveles: trabajadores-Jefes de Grupo-Mandos Intermedios-Directores-Alta Dirección).

Recuerdo un tiempo en que trabajé de operario en una bodega de una gran empresa. La hora del almuerzo era sagrada, 10 minutos antes de la hora, que siempre era entre 13:00 y 14:00, no se tomaban más cajas y las que estaban en las manos se alojaban en cualquier superficie que asegurara su estabilidad. Luego se buscaba con la mirada al compañero-cómplice con el que se iría a comer (uno o varios) y se verificaba si estaban en disposición. Luego se iniciaba el camino al comedor en grupo.

Ya en el comedor, y luego de haber cogido la bandeja con el alimento incluido un buen trozo de pan y jugo, nos sentábamos en la misma mesa de siempre, era un ritual. Claro está, el tema de conversación no era jamás el trabajo, era el futbol, la política barata o la fiesta que alguno hubiera tenido el fin de semana pasado. También se trataban, en menos ocasiones, temas personales de gran calado y con más frecuencia el orgullo por las buenas notas del hijo en el colegio.

Eso era vida, esa hora era nuestra, era de liberación, de olvido, de risas.

Hoy estoy en el segundo nivel y ya veo los zarpazos de los niveles superiores, que a veces me invitan a "comidas de trabajo", como si por el hecho de regalarme el almuerzo pudieran comprarme una hora de mi vida. Lo bueno es que a mi no me pasa mucho, pero la última vez que me pasó no comí, por principios.

Pero en los últimos niveles se la pasan en ese absurdo, qué pasa, que no son capaces de organizarse para que el tiempo les cunda¿?, entonces algo están haciendo mal, esto es claro.

Altos ejecutivos que agradecen que tienen a su disposición un comedor en el trabajo porque pueden comer en 30 minutos y aprovechar además ese tiempo para revisar algún informe........es que el mundo está al revés, es que no se dan cuenta que si requieren de ese tiempo es porque algo está mal diseñado.

Entonces la paradoja que se me ocurre es que si los trabajadores pueden usar su hora de almuerzo tranquilamente y los directores no, porque están revisando el trabajo de los trabajadores y al mismo tiempo diseñando nuevos trabajos para los trabajadores, estamos ante un problema evidente.

El problema es que la máquina de diseño no tiene la suficiente salida en la línea productiva, y frente a esto dos opciones
1.- Se aumenta la productividad de los trabajadores
2.- Se adecúa el diseño a la productividad de los trabajadores.

Lo malo es que esto es un círculo vicioso y cada ves que se tiene algo al 100%, alguien quiere el 110%, entonces no pasará mucho tiempo para que los directores requieran usar el tiempo de su comida para el trabajo. Al mismo tiempo los trabajadores seguirán disfrutando de su hora diaria de relajo.

Bueno, yo por lo pronto me quedo con mi hora de comida diaria y me la trato de regalar todos los días. En mi caso particular no la uso siempre para comer, pero la uso siempre para mi.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Je pense, donc je suis??, toma II

La vez pasada el cuestionamiento tenía que ver con la potencia de la frase que nos propuso René en aquellos tiempos. Ya vimos que por lo general la existencia viene precedida por el movimiento más que por el pensamiento. Hoy vengo a cuestionar más aún el tema de la existencia.

Dentro de los posibles estadios de la existencia, creo que el último posible es el planteado por Descartes, dentro de una explicación más esotérica, la existencia claramente es una cuestión de pensamiento. Sin embargo, el momento de llegar a este punto todavía es algo muy lejano para muchos, totalmente irracional para el resto y de acceso exclusivo para un grupo muy selecto de personas.

Hoy, en el momento en que nos encontramos, de necesidad de autoafirmación constante, la existencia viene asegurada por el aterrizaje de nuestros actos en las mentes de otros, es como si mi existencia sólo viera la luz cuando soy pensado por otros.

Que cosa más rara, voy a tratar de explicarme.

Yo y mis circunstacias es una situación poco deseada por el homo sapiens actual. Necesitamos la confirmación de nuestros actos, necesitamos alimentar nuestro ego. El sólo hecho de realizar actividades no justifica el esfuerzo, estas actividades sólo serán validas en la medida que más personas puedan retroalimentarnos con su opinión, siempre y cuando sea positiva (si es negativa ojalá se queden callados).

Así observamos la típica persona que clasificamos como "florerito", aquella que istrioniza de manera que logre captar la atención de un público que está ahí presente. Al otro extremo tenemos al solitario, al anarquista, al que le da lo mismo lo que piensan los demás. Creo que este anarquista está más evolucionado que otros (incluido yo mismo) ya que no requiere una confirmación externa a su existencia.

Siguiendo esta línea de análisis:

Me muevo luego existo, pero sólo existo si mi movimiento es captado, de esta manera, me captan luego existo o lo que sería lo mismo, me piensan luego existo. Sigo en este razonamiento hasta que ya no requiero que me piensen, en este punto tampoco requiero el movimiento y llego a la quietud física sustentada en la quietud mental y por lo tanto espiritual.

Por qué todo esto, porque el equilibrio esta basado en la calma, de hecho equilibrio quiere decir "Estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose mutuamente".

Claramente somos cuerpos que estamos recibiendo fuerzas encontradas que nos hacen ir en una dirección o en otra, el momento en que logramos que esas fuerzas se anulen, ya sea porque sean de igual intensidad o porque se extingan, es el momento en que encontramos nuestro equilibrio.

Interesante problemática, cuáles son las fuerzas que hoy mismo me están impulsaldo en un sentido o en otro?, están en armonía?.

Trata de no existir por un momento y poner tu mente en blanco para encontrar aquella fuerza que te está impulsando, quizás no es la dirección que deseas.